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Un intenso olor a azahar y el ruido de las aguas anuncian la cercanía de lo que se conoce en Levante como la Font de Fonts, un conjunto extraordinario de cascadas, fuentes y pequeños manantiales en plena comarca de la Marina Baixa, a poca distancia de Callosa d’en Sarrià y a escasos kilómetros de la populosa Benidorm.

Después llama la atención lo feroz del pequeño desfiladero que oculta casi por completo el cauce del río.

Hay que pasar primero por la Font del Moro que desborda sin cesar agua transparente, para luego alcanzar la primera y más espectacular de una sucesión de cascadas: es el Toll de la Caldera, conocida como el Algar, que también es el nombre del río al que alimenta y que da nombre a todo el conjunto. Algo más arriba, donde se levanta un viejo molino y el agua parece embalsada, las condiciones son perfectas para refrescarse en las casi siempre gélidas aguas del Algar.

Toda la zona invita a dar largos paseos y se han señalizado varios posibles senderos que recorren el entorno. Muy cerca, hay que buscar las indicaciones a un interesante Museo del Medio Ambiente, donde además de exponerse hierbas y esencias, se investiga sobre la producción de aceites aromáticos o la fecundación in vitro de ciertas plantas. Dentro del conjunto se ha habilitado un espacio ajardinado especialmente dedicado a la conservación de la flora donde se puede conocer la mayor parte de las plantas aromáticas autóctonas. A pesar de la proliferación de restaurantes y chiringuitos en las cercanías, parece un milagro que se haya conservado un lugar tan paradisíaco, tan cerca de la costa más salvajemente explotada del Mediterráneo.

Pero en realidad si nos adentramos sierra arriba, poniendo la vista en los Picos de Aitana con más de 1.500 metros, o el de Serrellas con 1.360 metros, las maravillas se multiplican. Los inmensos huertos de nísperos y otros árboles frutales que rodean Callosa le dan un aspecto casi sobrenatural que nos trasladan a otros confines, allá en el Mediterráneo oriental. Más arriba aun, a una legua, se alcanza el castillo de Guadalest de origen árabe, como casi todo en esta zona de la provincia de Alicante.

Da la espalda al pantano que lleva el nombre del mismo río y de todo lo que tiene verdadera importancia en este rincón de la Sierra. El pueblo está constituido por dos barrios: el pueblo, propiamente dicho, y el castillo, completamente amurallado. Para disfrutar de la mejor vista, aún hay que subir más arriba, a la torre cementerio conocida como el Castillo del Rey. Enfrente queda el campanario de la iglesia y, junto a ella, el castillo de Alcozaiba que a su vez se comunica con la casa de los Orduña, la familia más prominente del lugar. Un paraje, sin duda, idílico.